Mi guapa.
Quiero que sepa que aunque esté
triste, desanimada, sin ilusiones, o sea cual sea su estado de ánimo, yo estaré
ahí más. Resulta que la sigo queriendo tanto o más que antes y me preocupo e
intento hacerla sonreír aunque a veces sea un agrio. Quisiera transmitirle lo optimista,
paciente y perseverante, usted es muy inteligente y sabe que debe mantener siempre
la actitud positiva ante cualquier adversidad. Lo que más deseo es que salga adelante
y recupere la alegría, esa alegría de niña en cuerpo de mujer. La vida es así
de dura e incluso peor, nos muestra un hermoso rostro al principio y luego nos
va matando poco a poco, y es ahí cuando hay que luchar más. No es fácil escaparse
de los engaños de la mente, ese tobogán de emociones, pero hay que tratar de
ser fuerte y usted lo es, aunque no lo note. Y a veces cuando no quiera ni
hablar, ahí estaré yo. No dejaré que la venza la nostalgia ni la ansiedad.
Nunca caminará sola, aquí estoy yo.
Att. H.X.V.C.
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