Con ella aprendí a volar, aprendí
que la vida tiene más problemas pero que hay que sonreír y soñar. Ella tiene un
corazón lleno de bondad pero esa bondad no sabe de perdones. O tal vez le
hicieron tanto daño que cree que todos son iguales. Cometí un error después de
muchos aciertos, a veces uno se deja vencer de los impulsos, pero los impulsos
no representan lo que en realidad pensamos, sentimos o queremos. Su ausencia me
quema el corazón, me quema el alma, me quema la vida, y no exagero. No exagero porque
con ella cada abrazo era diferente, poder sentir su calor y su aroma me hacían
más fuerte y débil al mismo tiempo. Yo sólo quería verla sonreír, sonreír
juntos siempre pero la vida no es perfecta y tarde o temprano cometemos errores.
Solo quisiera que ella no se encierre en su mundo y aprenda a perdonar. Siempre
supe de cuanta falta me hacia día a día, ya que cuando entregas tu corazón con
toda la sinceridad del mundo te queda un vacío que solo ella puede llenar con
su ternura y su risa. Al caminar con ella de la mano te das cuenta que no
quieres soltarla nunca, que quieres caminar con ella a cualquier parte, que no
importa si es feo o bonito, solo quieres caminar con ella. Y los besos son de aquellos
que te hacen volar, que te hacen un adicto, que quieres estar pegado a sus
labios como si ellos fuesen una fuente de amor, de felicidad. Ella vale mucho
para mi, lo supe desde la 1era vez, no recién. Porque aprendí a conocerla y
cada día me daba cuenta de lo que quería con ella. Jamás la vi como un objeto,
a ella la quiero para todo. Ella es de esas pocas con las que te imaginas un
futuro juntos mientras quieres disfrutar del presente.
Ella es de esas pocas de las
cuales te puedes sentir orgulloso. Ella es de esas pocas a las cuales les
perdonas todo. Ella es de esas pocas que al mirarla te hacen sentir cosas grandes.
Ella es de esas pocas de las cuales vale la pena enamorarse.
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