Esta
es la historia de Ella en mi vida.
Todo
empezó un 31 de mayo del 2014, cerca de las 11 de la mañana. Me llegó un
mensaje para que agregue a Blackberry Messenger a alguien.
Por
lo general, siempre eliminaba ese tipo de mensajes o los ignoraba, pero no sé
por qué en ese momento algo me hizo leer ese mensaje y pensar en agregar a
esa persona.
Le
envié la invitación y no pensé en escribirle, sólo tenerla como un contacto más
de esos que tienes pero se ignoran.
Hasta
que llegó un "Hola". El "Hola" que cambió mi vida en muchos
sentidos. Contesté aquel mensaje con muchas dudas, estaba aburrido y
pensé: "No tengo nada que perder".
Y
así empecé a conocer a alguien que al principio no creí que fuese a terminar
queriendo tanto. Quedamos en conocernos el Lunes 2 de junio del 2014.
Justo unas horas antes, en la madrugada me había enfermado y fui a dar al
hospital.
Me
pusieron un suero y yo sólo quería que se acabe rápido para poder conocerla. A
las 3 de la mañana se acabó el suero y me fui a mi casa, tenía que
levantarme a las 5 a.m. para salir temprano y encontrarme con ella en el
terminal terrestre. Y así fue, llegué a las 6 al terminal, estaba nervioso
porque no sabía cómo iba a reaccionar, no sabía si le iba a gustar, no
sabía si se asustaría por ser 8 años mayor que ella. Pero la mente se me puso
en blanco apenas la vi. Ahí estaba ella, esperándome. Verla fue magia
instantánea, y sentí que la conocía de antes, "deja vú" se le
dice a algo así. Efectivamente, cuando nos saludamos hubo magia. Cuando
era niño creía en la magia, luego uno crece y ya no cree, dudaba que la
magia existiera, hasta que la conocí a ella. Le llamo magia a ver sus ojos y
querer quedarse ahí o cuando tocaba mi mano y sentía cosas que hace mucho
no sentía. Con el pasar de los días me confesó acerca de todos sus problemas,
y no voy a negar que me asustara, pero tampoco voy a negar que más la
quería a mi lado. Estaba acostumbrado a ver la vida de una manera
diferente hasta que la conocí. Pensé en muchas cosas, pero jamás pensé en
irme de su lado. Yo no soy un cobarde, no soy de aquellos que dejan abandonadas
a las personas cuando más me necesitan. La fui conociendo poco a poco,
siempre fue esa mi prioridad, conocernos y luego con el pasar del tiempo
ver si se daba algo más. Hasta que me enteré de otras cosas, tenía un pasado
al cual aún se aferraba, el cual le hizo mucho daño, un daño que comparo
con la bulimia porque la hizo más llorar que reír. Al principio la entendí
porque había pasado por una situación parecida, siempre me ponía en su lugar
y jamás la juzgaba. Siempre intenté ver los problemas a través de sus ojos
para así poder entenderla mejor. Y yo sólo quería que ella se vea a través
de mis ojos. ¿Cómo la veía yo? Pues, la admiraba, me sentía muy orgulloso
de ella, aún lo hago. Ella no se daba cuenta de lo que era capaz, de las cosas
que podía lograr, siempre se lo decía y ella dudaba, dudaba porque no se
veía a través de mis ojos. Ella está para cosas grandes si se lo propone.
Tiene un gran potencial. Tiene una forma de expresarse que sorprende. Y
caso aparte, cocina delicioso. Tal vez llegué a su vida para abrirle los
ojos y que se diera cuenta de todo eso.
Tal
vez logré una parte de mi cometido, tal vez no. Sólo ella lo sabe. Quería que
se enamore de ella antes que se enamore de mí. Me decía que solo quería estar
con ella por pena y jamás fue así. Quería estar con ella porque es una
persona maravillosa, porque a pesar de sus problemas siempre tenía una
linda sonrisa y su adorable ternura. Me enamoré de ella. No se lo dije
porque tal vez no me creería y mi orgullo tampoco me dejaba. Y cómo no
hacerlo si conocí a una niña y mujer espectacular. Tuve un sueño donde le
volvían a hacer todo el daño que había sufrido antes, y lo que menos
quiero es que pase por algo así otra vez. Siento que soy su ángel
guardián. Solo quiero que abra los ojos, que se dé cuenta que el pasado ya
fue, que hay que avanzar. Pero ¿quién soy yo en realidad? No soy nadie.
Yo
solo tengo cientos de razones para quererla, solo tengo los ojos que la ven
como nadie más la ha podido ver. Y eso tal vez no sea suficiente. A mí no
me importan sus problemas, porque todo se supera, solo me importa ella. La
conocí un 2 de junio a las 6 de la mañana y aunque nunca se lo dije,
conocerla fue una de las mejores cosas que me han pasado. Pasear con ella
de la mano, reírnos, y tomar avena polaca (ella es una adicta a esa avena),
eran cosas sencillas pero hermosas. Y qué decir cuando bailamos, fue magia
pura. Nuestro primer beso fue como ir a la luna a través de sus labios.
Acostados sobre aquel césped, yo temblaba. Jamás me había pasado algo así,
mi corazón iba a explotar. Ella se dio cuenta y me sonrojé. Fue algo
diferente. Las personas crecen y el amor se ve de una forma diferente.
Ella
no se da cuenta. Siempre podrá contar conmigo, estaré cuando ella me necesite.
Aún sigo pensando en lo inteligente que es. Aún sigo creyendo en ella. Aun la
sigo viendo como nadie más la ha visto. Aún sigo pensando en todo lo que es
capaz. Y quiero estar ahí cuando triunfe. Aún creo que es capaz de abrir
los ojos y darse cuenta de todo. Aún sigo creyendo en la magia.
Dudaba
que la magia existiera, hasta que la conocí a ella.
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