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jueves, 11 de diciembre de 2014

ELLA. (Martha León Tola)

Esta es la historia de Ella en mi vida.

Todo empezó un 31 de mayo del 2014, cerca de las 11 de la mañana. Me llegó un mensaje para que agregue a Blackberry Messenger a alguien.
Por lo general, siempre eliminaba ese tipo de mensajes o los ignoraba, pero no sé por qué en ese momento algo me hizo leer ese mensaje y pensar en agregar a esa persona. 
Le envié la invitación y no pensé en escribirle, sólo tenerla como un contacto más de esos que tienes pero se ignoran.
Hasta que llegó un "Hola". El "Hola" que cambió mi vida en muchos sentidos. Contesté aquel mensaje con muchas dudas, estaba aburrido y pensé: "No tengo nada que perder". 
Y así empecé a conocer a alguien que al principio no creí que fuese a terminar queriendo tanto. Quedamos en conocernos el Lunes 2 de junio del 2014. Justo unas horas antes, en la madrugada me había enfermado y fui a dar al hospital. 
Me pusieron un suero y yo sólo quería que se acabe rápido para poder conocerla. A las 3 de la mañana se acabó el suero y me fui a mi casa, tenía que levantarme a las 5 a.m. para salir temprano y encontrarme con ella en el terminal terrestre. Y así fue, llegué a las 6 al terminal, estaba nervioso porque no sabía cómo iba a reaccionar, no sabía si le iba a gustar, no sabía si se asustaría por ser 8 años mayor que ella. Pero la mente se me puso en blanco apenas la vi. Ahí estaba ella, esperándome. Verla fue magia instantánea, y sentí que la conocía de antes, "deja vú" se le dice a algo así. Efectivamente, cuando nos saludamos hubo magia. Cuando era niño creía en la magia, luego uno crece y ya no cree, dudaba que la magia existiera, hasta que la conocí a ella. Le llamo magia a ver sus ojos y querer quedarse ahí o cuando tocaba mi mano y sentía cosas que hace mucho no sentía. Con el pasar de los días me confesó acerca de todos sus problemas, y no voy a negar que me asustara, pero tampoco voy a negar que más la quería a mi lado. Estaba acostumbrado a ver la vida de una manera diferente hasta que la conocí. Pensé en muchas cosas, pero jamás pensé en irme de su lado. Yo no soy un cobarde, no soy de aquellos que dejan abandonadas a las personas cuando más me necesitan. La fui conociendo poco a poco, siempre fue esa mi prioridad, conocernos y luego con el pasar del tiempo ver si se daba algo más. Hasta que me enteré de otras cosas, tenía un pasado al cual aún se aferraba, el cual le hizo mucho daño, un daño que comparo con la bulimia porque la hizo más llorar que reír. Al principio la entendí porque había pasado por una situación parecida, siempre me ponía en su lugar y jamás la juzgaba. Siempre intenté ver los problemas a través de sus ojos para así poder entenderla mejor. Y yo sólo quería que ella se vea a través de mis ojos. ¿Cómo la veía yo? Pues, la admiraba, me sentía muy orgulloso de ella, aún lo hago. Ella no se daba cuenta de lo que era capaz, de las cosas que podía lograr, siempre se lo decía y ella dudaba, dudaba porque no se veía a través de mis ojos. Ella está para cosas grandes si se lo propone. Tiene un gran potencial. Tiene una forma de expresarse que sorprende. Y caso aparte, cocina delicioso. Tal vez llegué a su vida para abrirle los ojos y que se diera cuenta de todo eso. 
Tal vez logré una parte de mi cometido, tal vez no. Sólo ella lo sabe. Quería que se enamore de ella antes que se enamore de mí. Me decía que solo quería estar con ella por pena y jamás fue así. Quería estar con ella porque es una persona maravillosa, porque a pesar de sus problemas siempre tenía una linda sonrisa y su adorable ternura. Me enamoré de ella. No se lo dije porque tal vez no me creería y mi orgullo tampoco me dejaba. Y cómo no hacerlo si conocí a una niña y mujer espectacular. Tuve un sueño donde le volvían a hacer todo el daño que había sufrido antes, y lo que menos quiero es que pase por algo así otra vez. Siento que soy su ángel guardián. Solo quiero que abra los ojos, que se dé cuenta que el pasado ya fue, que hay que avanzar. Pero ¿quién soy yo en realidad? No soy nadie. 
Yo solo tengo cientos de razones para quererla, solo tengo los ojos que la ven como nadie más la ha podido ver. Y eso tal vez no sea suficiente. A mí no me importan sus problemas, porque todo se supera, solo me importa ella. La conocí un 2 de junio a las 6 de la mañana y aunque nunca se lo dije, conocerla fue una de las mejores cosas que me han pasado. Pasear con ella de la mano, reírnos, y tomar avena polaca (ella es una adicta a esa avena), eran cosas sencillas pero hermosas. Y qué decir cuando bailamos, fue magia pura. Nuestro primer beso fue como ir a la luna a través de sus labios. Acostados sobre aquel césped, yo temblaba. Jamás me había pasado algo así, mi corazón iba a explotar. Ella se dio cuenta y me sonrojé. Fue algo diferente. Las personas crecen y el amor se ve de una forma diferente. 
Ella no se da cuenta. Siempre podrá contar conmigo, estaré cuando ella me necesite. Aún sigo pensando en lo inteligente que es. Aún sigo creyendo en ella. Aun la sigo viendo como nadie más la ha visto. Aún sigo pensando en todo lo que es capaz. Y quiero estar ahí cuando triunfe. Aún creo que es capaz de abrir los ojos y darse cuenta de todo. Aún sigo creyendo en la magia.
Dudaba que la magia existiera, hasta que la conocí a ella.


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