Fui a verte a tu trabajo, me podían más las ganas de verte, me podían porque te extraño.
Me llevé una grata sorpresa que al verme hayas sonreído.
Esa sonrisa, aunque no diga nada, dijo mucho.
Tal vez estoy loco, delirando por lo mucho que te extraño, pero ver esa sonrisa solo me hizo pensar que aún hay algo de mí, en tu corazón.
Y fue inevitable no ser feliz y conformarme con eso. Es poco para ti, pero mucho para mí.
La verdad es que siempre que se terminaba una relación, seguía con mi vida, como si nada. Pero no sé porque me estoy aferrando a algo que quizás nunca más se vuelva a dar.
Tal vez es parte del luto que uno guarda y son recuerdos que no se quieren ir.
Sólo sé que te dí todo de mí. Como tal vez no había hecho en otras relaciones, pero eso no significa que te merezcas mi sufrimiento mientras eres "feliz" con la persona que más te hizo sufrir. Te conozco y sé que no eres completamente feliz.
Pero como dijiste, no debo meterme en tus decisiones, te tocará aprender de tus errores. Y aunque eres buena aconsejando personas, no aplicas tus propios consejos.
Quién sabe, algún día podamos ser amigos, ya que no quieres ni mi amistad. Y sé que no la quieres porque eso te podría confundir mucho y pondría en peligro tu relación.
Soy un tonto por no saber que hacer, si luchar o rendirme.
Hasta que decida que hacer solo desearía que el dolor que siento se vaya debilitando, pero eso es más difícil de lo que creí, porque...
Nunca te lo dije, pero... te llegué a amar.
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